domingo, 10 de diciembre de 2017

Otra vuelta de tuerca

Me gusta el fútbol desde que tengo memoria. A través de él es que comprendí muchas cosas de la vida, de la vida diaria y de la vida ocasional.


"En la vida hay que aceptar..."

En la vida se gana o se pierde aprende. 


Cada quien tiene derecho a su propia felicidad. Aunque en algunos casos implica la tristeza del otro. 

Una de mis memorias favoritas es el glorioso 10 de diciembre: nos metimos a desafiar a lucifer de visitantes y llevando la de perder.... y ganamos. Nos robamos la noche, trofeo incluido. ¿La mejor noche? Hasta entonces, me parece que sí. Era nuestra bendita alegría. Era tu maldita tristeza. Las cosas son así. No me siento mal por haber encontrado oro en el pedazo de piedra que tu desperdiciaste. Tanto mérito tengo yo por lo que hago como tu por lo mismo. Se llama estar vivo.


¿Tu crees que hay compasión? ¿Tu tendrías compasión si tu estarías en mi posición?



No es con ningún otro afán más que el de la efervecente y efímera alegría deportiva donde se proyectan los sentimientos más profundos y genuinos.