Querido Nene:
A mí no me tienes que explicar nada. Conmigo no tienes que pretender, ni ocultar, ni gambetear el discurso para que me digas lo que es. Yo sé perfectamente donde te duele y no pasa nada. Aquí están mis brazos para que vengas a acurrucarte y te quiebres. Deja que pase todo, acá estás seguro. Yo te protejo. Yo sé cuanto te cuesta pasar el tiro y lo asfixiado que te estás sintiendo en este momento. Ven aquí. Tranquilo conmigo.
Quizás tampoco yo sabré lo que te pasa, pero voy a estar para ti. Seguramente seré yo el único que te pueda sacar del hoyo y lo haremos juntos, porque te quiero más que a nadie, más que a nada. Iremos de a poquito hacia arriba, te llevaré de la mano, sin prisas, a tu ritmo. Con cuidado porque se cuida lo que se quiere, como ya te había dicho.
El miedo es normal, pero no nos va a detener. El mismo miedo nos hará valientes, solo hace falta confiar. Confiar y trabajar.
Amor, tienes todo el oro de mi tiempo y la ternura que le queda a mi corazón. Es tuyo y es para ti. Sé tú, yo no te juzgo y todo lo que quieras para ti, yo también lo quiero para ti porque te amo y tu deseo es el mío. Yo amo lo que tú amas y yo sueño con lo que tú sueñas y yo quiero lo que tú quieres porque este es el único amor incondicional que vas a tener, el mío. El único genuino. Aquí no hay trucos ni para siempres con caducidad. Porque tú me tienes desde antes de que fuéramos realidad.
Es mentira que no pasa nada. Claro que pasa, y pasa todo y en esta que se parece mucho a las peores, también estoy contigo, como en todas las anteriores.
Puede notarse obvio, pero nunca está de más recordarte nuevamente que eres mi todo.
Con Mucho Amor,
Tú.
