21-07-2021 07:06
Me equivoqué de piso y por cualquier razón llegué al
restaurant. Pedí un café, como siempre. Creo que tengo la mitad de la vida con
este desayuno. En la prepa lo acompañaba con un cigarro o con un pay de
McDonalds, ahora solo es café: latte, cappuccino o café solo. Salvo que sea una
incertidumbre de viaje (como la de ayer), me mantengo en ayuno. Café es todo lo
que necesito por la mañana.
¿Para qué ver las cosas con rencor?
Es cierto, quitar el velo de los ojos y empezar a ver las
cosas que antes se obviaban, enciende cierta rabia, pero la rabia asi no más no
conviene ser atendida. La impotencia consecuente del despertar de ese sector de
la conciencia es innegable pero tampoco me parece que mantenerse con ese filtro
de resentimiento traiga réditos positivos.
Traigo la encomienda de despejar la mente para volver a
escribir, continuar con el libro y eventualmente terminarlo. ¿Se podrá? Me parece
que sí. Estoy casi seguro que sí. Traigo un lastre cargando pero tampoco es que
no lo pueda soltar. Quiero soltar tantas cosas andando acá. Iba a dejar algo en
Detroit pero el tiempo no me dio. Será Chicago seguramente donde se quede. No
aguanto la barba ni seguir comiendo comida chatarra aunque me encanten los sándwiches.
¿Qué hubiera pasado si…?
Esta pregunta me sugiere una inmediata frustración innegociable.
Sin embargo, en la cena de hoy me cayó en el vaso de la Sam Adams on tap
un “feedback” tan despiadado como inesperado: ha sido algo que Luis eligió
también. Ahora, la posición puede ser que se la dejen y ahí está. Él se ha
preparado toda la vida para el puesto y, si se da, ahora tu arréglate con ellos.
Si te duermes y te quedas en la cómoda entonces te van a correr por no hacer tu
chamba. Pero lo veo bien, se sabe desenvolver y se puede adaptar rápido, le
sabe y le gusta el medio en el que se mueve aunque, él puede colocarse en
cualquier trabajo que quiera agarrar.
La última vez que escuché un argumento similar fue hace
media vida. Estaba por entrar a la prepa. Tomaba asesorías con no sé qué
docente que, cuando charló con mi madre sobre el progreso dijo algo así como: “Lo
veo bastante bien. Es muy inteligente y con la mano en la cintura puede elegir
cualquier carrera y en cualquier carrera la va a armar”. Ahora que lo veo
plasmado lo siento hasta como una sentencia condenatoria: el potencial para
hacer todo. Pero siento que la vida se pasa y sigo sin hacer mucho por no decir
que hacer nada y tener un poco de misericordia conmigo mismo.
Todo este drama me invita a pensar en mi valor. Hace no más
de un par de semanas la tentación del suicidio era latente, seductora,
atractiva. Con los días que se convierten en semanas sin darse cuenta, la idea perdía
fuerza a veces, otras ganaba presencia, era como un partido de ida y vuelta, de
esos de semifinal de copa del mundo, donde se juega más por evitar el castigo
de jugar por el 3er lugar que por alcanzar algo de escarcha de gloria al jugar
la final. Por mediocre que sea, el suicidio es también una salida. Desmitifiquémoslo
y hablemos de él sin tapujos. A veces, lo mejor que le puede pasar a las
personas es dejar de existir. Aceptémoslo. Sin el primer paso de la aceptación, cualquier otra intención será estéril. No digo que lo normalicemos, solo que
dejemos de condenarlo al primer aviso de presencia. “No se puede cambiar una
mentira, solo se puede cambiar una verdad”.
21-07-2021 22:27 Chicago, Il.
“Honey, I
know times are changing, It's time we all reach out…”
De un tiempo a esta parte me parece que hay cierta equivalencia
entre Bowie y Prince. Los dos me despiertan una particular curiosidad que me faltan
años para explicar. No sé, conecto con ellos de manera similar en potencia y de
manera única en intensidad. ¿De que va este comentario? No tengo idea y tampoco
tengo que fundamentar mi argumento. Hablo de una experiencia, no de un
criterio. Sí, me estoy poniendo rebelde. Como si eso hiciera alguna diferencia.
Pareciera que hoy fuese una de esas noches donde me confieso.
Ya programé la Honestidad Brutal para que me acompañe al confesionario. ¿Será?
A veces pienso que Lennon tenía razón cuando decía eso de que “Life is what
happens to you while you're busy making other plans”. A mi la vida me atropelló
con o sin planes y no porque no estuviera preparado, sencillamente porque ante
los avisos de la inminente hecatombe jamás quise hacer nada. Aquí me parece que
estoy sentando el precedente de que me estoy haciendo responsable al aceptar mi
irresponsabilidad. “isn’t it ironic? Don’t you think?”
A la mierda: Me encantaría vivir de escribir. Todas esas fórmulas
matemáticas que solo invitan a una mecánica de pensamiento rutinaria no me dan
para encenderme el alma y tirarme a vivir los días como si no hubiera mañana.
No les reprocho que no sea cómoda la vida así como la estoy sobrellevando, pero
también es bastante mediocre el no morirse por vivir.
“Bajo la luna de perfil, voy a dormir. No quería dormir, Yo
quería soñar…”
Can we be heros?