martes, 21 de diciembre de 2021

Por las calles azules

 Ahí, nadie sabía de mi. 


Por primera vez en mucho tiempo me sentía verdaderamente chiquito, así como desamparado rayando casi en el estatus de víctima que tan mal no me hacía ver. Pero seamos honestos, para tipos como yo no existe otro concepto que me calce más allá del de irresponsable, inconsciente, inmaduro. "A otra zorra con ese mink". La verdad es que me considero legalmente laxo de disculpas por ser quien soy. Fundamentalmente porque me ha costado una barbaridad llegar a la auto-aceptación sin reclamos, ni recelos, ni hubieras, ni tildes mal puestas, ni diptongos rotos. 

A ver, tampoco me estoy declarando redentor por dejar de negarme mi verdad. A pesar de los efectos especiales de despejar los velos de alquitrán cada que me erijo auténtico y me reconozco sobrio y defectuoso. Me cure, finalmente, de los venenosos besos arrítmicos que por décadas me querían vender la idea de "lo que debería ser" a pesar de que no fuera mío. Cuando tuve este encuentro de la verdad con la vida que soñaba sabía que las historias ajenas habían de ser regresadas. No puedo continuar cargando lo que no me pertenece. De hecho, nada me pertenece. Entonces nada estoy cargando. El alivio es una especie de trance que facilita la liberación y la melancolía. No estoy triste, tampoco estoy alegre. Me considero ecuánime, elocuente y elaborado. 


Voy a profundizar en esto: No, no soy superior. Soy otro espíritu deambulando la mundanidad del planeta Tierra. Lo único que me hace diferente es la autonomía de pensamiento que me estoy patrocinando. Estoy actuando en función de las ideas, los ideales y todo aquello que concibo como lógico y funcional más allá de que estén aprobados por sabe qué doctrina propuesta por Mr. Sir hace una cantidad sustancial de años. Sencillamente, me plantee sin miedo a vivir y aquí estoy, gozando cada sufrimiento de la ida y vuelta de la caótica revolución diaria. Nadie sale y vuelve a casa siendo la misma persona. Cada bendito segundo cuenta y hace diferencia. 


Hasta el amanecer, ¿Quién sabe que tan bueno se pondrá esto? Quizá nunca lo sabremos.


Buenas noches Vía Láctea. Buenos Días Andromeda. 


Jaime: ¿Cómo sonaba ese pájaro?