jueves, 20 de enero de 2022

Darle la vuelta al marcador

 Nada es tan fascinante como iniciar la conversación interna. Esa retórica que solo desafía la propia conciencia y busca el nivel de intelecto sugerido por si mismo difícilmente podría encontrarse así no más, como palabra sobre-esdrújula tipificada.


¿Y si las nubes son solo las huellas que dejaron los dioses a su paso mientras caminaban por este cielo una tarde de verano?


Cuantas ganas tengo de dejarme encantar por el discurso que no deja de sonar en un loop intenso de 30 horas que solo repite la misiva: "Todo está  bien." ¿Quién te crees? ¿Bob Marley?  Date cuenta que esta ciudad va escurriendo el llanto de mi tristeza encapsulada. No me alcanza más que para un amanecer nublado y todos los retazos que conservo de tu recuerdo los sigo hilando para acobijarme bajo ellos todas las noches. Me duele esa parte del corazón que lleva tu nombre. 


Lo sé, son más yerros que aciertos y necesito alejarme de la fuente del veneno. Sé que esa es la vela que se sigue consumiendo y que tiene mi nombre. Harto estoy de este tornillo, de esta esfera... Del eufemismo de creer que no soy más grande de lo que observo en el piso. 


No queda mucho más. El viento cambia, el cambio va en el viento. 



"Entonces nos vamos acercando

Entonces nos vamos alejando."