martes, 29 de septiembre de 2026

1-0 de Penal vs Puebla

Sí, a los dirigentes de este club no les importamos nada. Desde que llegaron los del centro, han querido imponer sus formas tibias y únicamente lucrativas en este entorno. No solo porque haya dinero aquí se lo tienen que llevar. Al regio le gusta poner su dinero en la mesa por algo que vale y, francamente, en los últimos años muy poco hemos visto que valga la inversión. Aquel campeonato del 23 fue más por inercia que conservaba el equipo que por lo que venía haciendo la dirigencia, que fuera de ponerle el pie al equipo, no hizo mucho más. 

Pero volvamos a lo que nos ocupa: diez fechas después volvimos a ganar. 1-0. De Penal. Contra el Puebla. Se lee tan triste como lo es. Y tan arrastrado como también fue. Personalmente, los partidos a las 21 en sábado ya rayan en el sacrilegio. Estamos impuestos a reservar las 19 del sábado para atender las responsabilidades con el club. Las 17 todavía son aceptables en sábado. Las 21 ya suenan ofensivas. Cualquier horario en viernes es inaceptable. Tan mal estamos que me cansé de hacer llamadas promoviendo entradas extras, pero nadie podía. Nadie quería. Me sentí responsable y a la vez incomprendido. ¿Qué demonios está pasando?

Personalmente, el sábado en la mañana había empezado fuerte pero divertido. Para el mediodía, el maratónico torneo consumía tiempo paulatinamente y un hijo enfermo asintomático y sin llevar adecuadamente el conteo de puntos creaba un bucle de tiempo tan elástico que no sabía bien qué estaba pasando. El desenlace de un 3er lugar se acepta con honor cuando es el primer torneo en un deporte que tiene un par de meses practicando de manera más o menos formal.

Luego de dejarlo en casa, venía el desafío de tiempo vs distancia. Cruzar la sucia ciudad para pasar por la heredera, regresar a casa para una ducha y el cambio de camiseta. Olvida la ducha, te duchas cuando regreses. Ahora, pasa por el jefe que al teléfono no se escuchaba del mejor humor. Llegamos para escuchar una verborragia de incomodidades y amenazas. Prefería dejarlo salir así como entraba cada comentario. Driblando el tráfico, llegamos. Nos estacionamos medianamente cerca de la salida para peregrinar a la inusual fila de la puerta. Empezaba la llovizna. De esas incómodas pero tolerables y que duró hasta el minuto 25, pero suficiente como para mantenerme volteando hacia atrás preguntándome si seguía ahí. Si no se había ido como había amenazado con hacerlo. MJ pregunta si va a venir. Le llamo un par de veces; no contesta. Pasan minutos que se sienten tan espesos. MJ pregunta si le volveré a llamar. Los nervios brotan cuando de mi memoria aparece el recuerdo de hace 15 o 20 años donde de la nada desaparece varios días. Me empiezo a poner más nervioso. Julieta pide comida; la excusa perfecta para ir  al pasillo a ver si lo veía. Subimos los escalones y llegando al pasillo, ahí lo vemos venir del túnel. Que venía del baño y no había escuchado el teléfono y vendría a sentarse más tarde. Respiro y ya con tranquilidad, conseguimos la comida y vamos por la compra de cada día de partido: un powerade azul y un par de aguas. Lo sorprendo con una para él, nunca nadie rechaza un vaso de agua. Se queda en el pasillo pero justo antes de terminar el primer tiempo decide reclamar su asiento.

Las cosas están cambiando tanto que ahora nadie quiere auspiciar el entretenimiento del medio tiempo. Son días difíciles. Pero sigo ahí sentado como si no tuviera nada mejor que hacer, como dormir bien, descansar un poco o continuar escribiendo, pero ahí sigo. Esperando algo de redención a través de algo que no me debe nada pero es mi expresión cultural más genuina. Porque en el escenario del fútbol (y quizás de cualquier deporte) se exponen todos los ángulos de la cultura local: lo que se come, lo que se bebe, lo que se viste, cómo se habla, lo que se escucha, lo que se canta, los ecos de otros eventos que aún habitan en los rincones del inmueble que de cuando en cuando reclaman su recuerdo.

El partido en general fue muy malo: extremos sin idea de cómo gambetear, centrales matando la bola de pecho dejándola al delantero rival que es tan malo que también falla en el momento de tirar al arco. el partido fue tan malo que pudo haber sido un espantoso y despreciable 0-0 a no ser por el VAR, que me había quitado mucho más de lo que me dio hasta ahora: un penal revisado por una mano en un córner. Penal a patearse en el arco norte. En el mismo arco donde el Gordo hizo su último gol en clásicos para ganarlo hace algunos meses. Vino Brunetta a cambiar por gol el penal y más que de celebración, fue un grito de alivio. El choque de palmas fue frío pero estuvo, lo que cuenta más que la forma. Arrastramos lo que quedaba de nosotros hasta el final, donde no sabíamos quién era más malo de los dos equipos. 

A la salida caminamos. El viejo quiso ir por su lado. En la caminata al carro, me preguntaba qué atravesaba por su cabeza mientras sorteaba los juegos de palabras con MJ quien empezó a roncar apenas se instaló en el asiento de atrás. En el camino de regreso escuchamos el postpartido donde se habló de todo, con la polémica barata típica de la estación. Poco hablamos. Incluso, no llegamos por tacos, ya era noche. Lo dejé en su casa. Yo me quedé preocupado esperando que el infierno que percibo arde en su cabeza, se enfríe a "la máxima brevedad posible".





lunes, 13 de julio de 2026

Good Morning Monday!

Este escrito bien pudiera ser la confirmación o la noticia. Sea como fuere, para este momento la temperatura de mi cuerpo físico ya está entrando en el algor mortis.

El descanso permanente era una inquietud que después se convirtió en una atracción y bueno... ahora estamos aquí. Se cumplió.

De todas formas y aunque nadie lo haya pedido, aca una especie de sumario al respecto.


Abiertamente más de una vez lo he mencionado. La experiencia humana no es algo que recomiende. Por algún propósito vinimos a este plano y entre más traté de descubrir a qué, más confundido terminaba. En general, me parece sumamente complejo. Las condiciones actuales de la humanidad al momento de retirarme me generan repulsión, asco y tristeza. En general, desperdicio. Una experiencia de desperdicio, de abuso, de desproposión. Creí que podríamos ser seres que aprovecharan mucho más el espacio, pero lo encasillamos al tiempo y se vuelve profundamente triste y vacío el acontecer diario. Al escribir esto, me duele, me duelo, me duelo todo. Lloro ya no de miedo ni de terror sino de desangelo, de asimilar que el sabor que me queda al final del recorrido es de completo descontento. Todo se reduce al tiempo y todo el mundo cambia tiempo por dinero todo el tiempo. 

Un tanto rescatable la experiencia de ser padre. Es el acto creador de mayor energía y que deja completamente en claro que la creación de un otro igual a nosotros solo se logra en la unión. 

El dolor de tristeza es quizás el más profundo que me acompañó por mucho tiempo. Al inicio, en la primera década, fue quizás la ira la que me superaba. Pero de ahí en más, casi todo fue abonando a una cuenta de dolor y tristeza que siempre quise gambetear, pero al final solo se fue acumulando.

Más allá de lo que aparenté, nunca supe ser lo que debía ser porque nunca supe qué debía ser. Si alguna vez entregaron un instructivo para la supervivencia en el plano humano, nunca me enteré y ando apenas tentando el camino desde los últimos 35 años. Dios no se anda con miramiento a la hora de descadenar tempestades. Pregúntale a Noé. 


lunes, 6 de julio de 2026

México se fue del Mundial que organizó en su propia casa (y ni así se sintió como en casa)

México perdió 3-2 ante Inglaterra en octavos de final del Mundial 2026. Cayó en el Estadio Ciudad de México, el mismo recinto donde en 1970 y 1986 sí llegó a cuartos. Cuarenta años después, la historia se repite con una variación mínima: ahora perdió antes.


La reacción nacional fue previsible como telenovela de sobremesa: "orgullo", "dignidad", "compitieron de tú a tú". El folclore del consuelo, listo para consumirse apenas sonó el silbatazo final. Lejos de sumarnos a ese coro, vamos a diseccionar por qué México, anfitrión de su propio funeral futbolístico, sigue tropezando con la misma piedra octavofinalista desde hace cuatro décadas —y qué dice esto de México como país, no solo como afición.


El anfitrión que decidió no invitar a todos sus cuartos

De las tres sedes mexicanas —Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey— el Tri jugó en dos. Monterrey se quedó viendo partidos ajenos: Sudáfrica contra Corea del Sur, gente pateando un balón que no era el suyo. La ciudad más industrial, más autosuficiente, la que menos necesita de Palacio Nacional para funcionar, fue la única excluida de recibir a su propia selección.

Ya sé lo que dirá el defensor de la FIFA: fue logística, calendario, horarios de transmisión para husos horarios distintos, nada de conspiración. Probablemente tenga razón, en el sentido más aburrido de la palabra. Pero aquí va la parte incómoda contra ese argumento: no hace falta que exista una intención centralista explícita para que el resultado sea indistinguible de una. Si el efecto es que la ciudad que menos depende del centro es la única que el centro decide no visitar, la explicación técnica no cambia la lectura simbólica ni un milímetro. Es el mismo país que celebra en la ciudad con el equipo por duplicado y deja que Nuevo León se conforme con pantallas gigantes para ver jugar a otros. Fuiste anfitriona, Monterrey, pero nadie te invitó a la fiesta que organizaste, y la excusa de la logística es exactamente lo que dice la abuela que no invitó al primo incómodo: "es que no había lugar en la mesa".


Perder con estilo: el deporte nacional que no aparece en ninguna acta olímpica

Hay que decirlo sin eufemismos: México ha convertido la derrota digna en su disciplina más pulida. La prensa deportiva salió en tropel a llamarle "un partidazo" a un 3-2 en el que se estuvo dos goles abajo. Se habló de "orgullo antes que reproche", de "dejar el alma en la cancha". Siendo francos, México fue intenso y se decía que parecía asfixiar a Inglaterra. Sacandose la camiseta, Inglaterra no piso el acelerador a fondo y tuvo contra las cuerdas a México lo necesario. Me pareció más respeto al anfitrión para no exhibirlo (como Alemania a Brasil en 2014). Más que intenso, México parecia desesperado, un técnico sin idea y que, sin aprender de sus errores del pasado, cometió el mismo error: sacar a su hombre más brillante para traer de la banca a un delantero fuera de ritmo pero que por jugar en Europa debe salir al campo a intentar resolver. La propuesta fue aglutinar tres centros delanteros para que encontraran algún centro de los múltiples mal servidos por parte de los volantes y que al final ésta dinámica facilitó el trabajo de Pickford con el juego que mejor sabe ejecutar. México se murió de la forma más estúpida y sencilla entregándose al rival.

Es un género literario nacional con reglas propias: cuanto más doloroso el final, más heroica se vuelve la narrativa. El problema es que llevamos nueve mundiales consecutivos —desde 1994— sin pasar de octavos, y en cada uno el guion es idéntico. Se perdió, sí, pero "con la frente en alto". La pregunta incómoda que nadie hace en las coberturas post-partido: ¿en qué momento el consuelo se volvió más importante que el resultado? ¿Cuándo decidimos que competir bien es un sustituto aceptable de ganar?


El argumento de las millas europeas, y por qué en realidad es peor de lo que parece

Un dato que toda nota de "orgullo tricolor" repitió como si fuera prueba de valentía: la plantilla inglesa vale 1,360 millones de euros, la mexicana 191.85 millones. Casi siete veces la diferencia. Fácil culpar al dinero.

Pero hay que ser justos incluso siendo crueles: el dinero no garantiza nada en un Mundial. Marruecos llegó a semifinales en 2022 con una nómina que ni de lejos se acerca a la de las potencias europeas. Arabia Saudita venció a Argentina en el mismo torneo. Si el argumento económico fuera suficiente, esas sorpresas no existirían. Y aquí es donde el análisis fácil se vuelve incómodo para México: si el dinero no es destino, entonces la derrota ya no se puede colgar del presupuesto. Se tiene que colgar de otra cosa —de las decisiones tácticas en los dos minutos que le tomó a Bellingham anotar dos veces, de un proceso que llega a octavos por cuarta década consecutiva sin ajustar nada estructural. Culpar al dinero es, en el fondo, la coartada más cómoda: exime a la federación, a la liga, al proceso completo, de cualquier responsabilidad. Es más fácil ser el David valiente que perdió ante Goliat que admitir que uno mismo construyó mal la honda. Los manejos de los dirigentes donde se prioriza lo comercial sobre lo deportivo seguirán trayendo los mismos resultados desde que se instauró el sistema. Seguramente, el sentimiento de identidad nacional les seguirá vendiendo, pero cada vez hay más gente de México que no se siente identificada con la selección.


El anfitrión que superó la vara más baja de la historia reciente

Aquí toca un ejercicio de honestidad que casi ningún medio mexicano quiso hacer: comparar. Sudáfrica 2010 fue eliminada en fase de grupos. Catar 2022 también, siendo el primer anfitrión en la historia del torneo en no ganar ni un solo partido. Contra ese estándar, llegar a octavos invicto en cuatro encuentros —con racha de arco en cero incluida— es, técnicamente, la mejor actuación de un anfitrión en más de una década.

Y esa comparación, que suena a defensa, es en realidad la crítica más ácida de todas: si superar a dos de los últimos anfitriones —ambos desastres absolutos— ya cuenta como logro histórico, entonces la vara para "éxito mundialista de casa" está en el suelo. México no compite contra el mejor México posible; compite contra el fracaso ajeno más reciente, y ese es un termómetro roto. Cuando el consuelo se construye comparándote con quien lo hizo peor todavía, ya perdiste la conversación sobre a dónde deberías estar llegando.


El ritual del mesías técnico que nunca toca la estructura de verdad

Javier Aguirre ya se fue. Entra Rafael Márquez, con la mirada puesta en 2030. Es el mismo movimiento de fichas de cada ciclo: cambia el nombre en el banquillo, cambia el discurso de "nueva era", el techo de cristal en octavos permanece intacto desde 1986.

Pero atribuir esto solo a "cultura de la derrota digna" es quedarse en la superficie, y aquí hay que ser más precisos que ácidos. La Liga MX suspendió el ascenso y descenso desde 2020, y en 2026 la propia federación discute eliminarlo de forma permanente para adoptar un modelo cerrado, al estilo NFL, con acceso controlado por certificación financiera en lugar de méritos deportivos. Traducido: los equipos de Primera División no tienen ninguna presión competitiva real desde abajo. Ningún club amenazado con perder la categoría se ve forzado a invertir en cantera, a arriesgar con jóvenes, a jugar con el cuchillo en el cuello que sí obliga a media Europa a producir talento constantemente. No es una metáfora cultural: es un incentivo económico ausente. Y no es que México no exporte jugadores —Jiménez, Álvarez y otros que sí juegan en Europa en equipos de nivel medio hacia abajo—, pero rara vez lo hacen en los cinco grandes ligas al nivel de titulares indiscutibles. El techo no es la falta de exportación; es la altura del techo mismo. Se cambia de entrenador, mantenemos una liga sin dientes en la base. Como reloj suizo, pero de cuco, y ahora encima diseñado para que nadie tenga que darle cuerda.


El invitado de honor que llegó a la fiesta sin haber cocinado nada

México no necesitó clasificar para este Mundial: entró por ser sede, junto con Estados Unidos y Canadá (que ambas también ya se fueron). Es un privilegio real, pero también una trampa. Se llega sin la presión ni el filo competitivo de una eliminatoria de verdad, y cuando se pierde en octavos, de todas formas se celebra "romper maldiciones" por haber avanzado de fase de grupos.

Es el invitado de honor sentado en la mesa principal sin haber cocinado un solo platillo, y aun así de los primeros en quejarse de la comida. La pregunta que queda flotando —incómoda, necesaria, la que nadie quiere hacerse en voz alta rumbo a 2030— no es si México compitió dignamente. Ya vimos que la dignidad es la moneda de consuelo más devaluada del país. La pregunta real es si alguna vez se dejará de medir el éxito contra el fracaso de otros anfitriones y empezar a medirlo contra lo que un país de este tamaño, esta afición y esta pasión debería estar produciendo en una cancha. Mientras la respuesta siga siendo "no todavía", seguiremos organizando el banquete y siendo los primeros en irnos, eso sí, con la excusa de que al menos llegamos bien vestidos.






domingo, 24 de mayo de 2026

Mr. Blue Sky


This journey started without an ending in mind. Just the way all the great trips kick off. I can see Noel welcoming you, just as it happened a few weeks ago. You were charming as always, but that time I felt something special was about to happen. 

People say it was a matter of time for us to start lifting trophies; however, the first season was tough. No silverware for the blue side, and many doubts started to pop up. Were you really made for this league? You just needed to find your way. I remember you saying how strange the game was here. But you knew you were gonna make it. Self-trust is something I learned while I've been following your career, and it is something I am going to keep with me for ages. Thanks for that.

When it comes to leadership, you are always my first reference. I know how often that story is repeated about changing things, improving, and turning bad into good... For me, that is an old, boring story... I am more into your way: people who have already decided to be good, they are among the best, but that is not enough. You take good into great, extraordinary, superb. And it is not only about that. It is about keeping them on that path. That endless effort to improve every time and get what you deserve. I remember that game where the photo was taken. It was a 2-1, and your boys were playing with red and black kits. KDB scored the 2 goals, and your team was supposed to get the trophy. You stayed on the pitch until you got it and lifted it. It was more about the protocol, but for me, the reason was clear: get what you deserve as you fought for it. The place where it all happened also got its part in the chain. 

Now it comes to my mind the disaster against Liv'pool. First leg 3-0 away. I was about to take the plane to Europe. The last thing I saw before boarding was Mané scoring the third at half an hour of the game. I knew it was gonna be either a glorious take back that will place us as the number one contender to win it, or a heavy debacle in Europe. Watching you being sacked by the referee in the first half made me understand we are all humans; we are not supposed to agree with what is happening, and we have to face our destiny in terms of what we are working on. In the end, I was okay with Bale taking Europe away from the Reds and keeping PL for us at home, along with the EFL Cup. Cheers to that. 


To be honest, I don't know how I am supposed to feel about you leaving. But it seems this has also been trained by you. Leaving every certain time, preparing the ground for those who will come after you, after us, is part of it. Letting it go and moving on, knowing we gave our best to it. 

Many thanks for these stunning ten years. I wouldn't change anything. More glory than pain, but that pain hurt a lot. I think I'll see you around, mister. Thanks again for giving us back the hope and fact that we deserve what we fight for. 



 

viernes, 2 de enero de 2026

I love Sandwiches

Como una mañana de diciembre cualquiera, de esas desesperantes donde el frío incomoda pero el sol lo hace más, pero tampoco es tan molesta como cuando hay ventarrones que amenazan con empanizar lo que encuentren a su paso y que seguramente dejarán mucho trabajo para las escobas al día siguiente. Así de confundido me siento por momentos.

Al amparo de una adicción tan solapada con la cafeína, empiezo a descubrir que mis manos están sanando y que quizá mis pies nunca lo hagan. Seguramente nunca di con el remedio adecuado, igual que tampoco descubrí el montón de respuestas a la cantidad absurda de preguntas que he ido coleccionando a lo largo del camino. ¿Qué más da? Lo imperfecto es lo que nos materializa como humanos. 


Qué difícil cuando lo que nos gusta y lo que nos conviene no son la misma cosa.

viernes, 31 de octubre de 2025

Dear World:

Vengo de nuevo al único canal que entendí funcional para expresarme. Y esta vez no vengo a justificarme o a querer dar explicaciones  para que con compasión me entiendas y te compadezcas de mi existencia maltrecha. 


Me etiquetaste de rebelde cuando elegí lo que yo quería por encima de lo que me convenía. A eso le llamo lealtad a uno mismo. No podría aceptar un trueque de lo conveniente por lo real. Una sola vez lo hice y me la pasé lamentándome las consecuencias de semejante elección todos los días. ¿Te imaginas la pesadez de entregarte todos los días a algo infertil que hace años que no quieres? Le llamé pasión artificial a despertar un dejo de emoción todas las mañanas para mantener la inercia del laburo diario. Hay una culpa fría y densa que sopesa todos los días por haber realizado semejante canje. Claro que jamás lo volvería a hacer porque jamás tendré otra oportunidad para cagarla igual. Tal vez sí la cague mucho en otras áreas que se parecen mucho pero no en las mismas idénticas.


Por lo que sigue, no te voy a solicitar indulto. Yo elijo con cuál veneno envenenarme y si el único destino seguro es la muerte, por mucho prefiero el que menos me haga triste y, si se puede, me haga más feliz. De verdad que vendrán castigos infinitos, pero ¿qué le quitas a quien no tiene nada? Del suelo no se pasa en la caída y estoy lo suficientemente roto como para saber que una tragedia más o un atentado a mi prestigio sería poco lacerante y, es más, poco me incumbe de lo que se trate. 


Lejos de pretender que me entiendas o caretearte alguna disculpa comprometedora, solo te pido que observes y guardes silencio. Si supiera lo que estoy haciendo evidentemente no lo haría, pero también hay cosas que solo pueden hacerse sintiendo por qué si las piensas no las harías. Encima de todo, hay que ser muy inteligentes para hacer cosas de locos.



miércoles, 20 de agosto de 2025

Serendipity

¿Qué pasa cuando de repente se te aparece todo con lo que siempre has soñado? En mis múltiples traumas, me he dado cuenta de que voy corriendo en círculos atrás de tener la razón, a pesar de que tener la razón no siempre ha sido positivo. No lo niego, para llegar a esta parte, me he lastimado yo solo y he permitido que me lastimaran. Yo mismo les he puesto el puñal en la mano para que realicen el ataque. La víctima también hace al victimario. Sin embargo, cuando los límites aparecen, los caminos empiezan a sanar aunque al principio es muy complicado. Cuesta Arriba.


Lo importante es aprender y (re)interpretar de manera que funcione. Todos los yerros son escalones sabiendo reacomodarlos. Rendirse. ¿Cuánto nos hemos peleado con el concepto? De pronto, rendirse puede ser la deliciosa redención. Lejos de dejar de luchar, rendirse es dejar de pelear contra lo que no puedes cambiar y para mejorar y estar en paz, simplemente pones la energía en otro lado. Aceptar que quizás es el instinto el que te puede tener en un mejor lugar. "Cuando no sabes qué elegir, el inconsciente es el que elige por ti". Vivo pensando que del lado donde camino, la paz con mi inconsciente está hecha y más allá de atormentarme, me cuida y me previene. Como tu conmigo. 


Yo sé que del pasado no se puede hacer nada, lo hecho así va a quedar. El verdadero regalo es el presente que tenemos y lo que podemos hacer con él. Sacudido de tantas ventosas. Finalmente he llegado a la rendición total. A entregarme sin aspavientos ni miramientos. En la calidez de la intimidad, donde solo hay un lugar seguro y es el nuestro. Ya hay futuros que no vamos a enfrentar, pero seguimos construyendo el nuestro. Así me gusta pensar porque en todos los escenarios posibles, me apareces tú. Justo como quiero que sea. Como siempre ha sido desde el 10.20 que nos encontramos. 


No lo niego, al principio renegué como quien no acepta un premio. Pero el tiempo me ha hecho madurar y entender que ningún lugar voy a estar mejor que contigo. Todo el lujo que necesito es el cobijo de tus brazos. 

Por mi lado, tengo las responsabilidades de cualquier hombre: construir y proteger. Traer a casa lo necesario para estar a salvo y edificar el castillo donde habites y desees volver todo el tiempo. Be the authentic King for my Lady Queen. 


Yo solo quiero tu salud y bienestar. Tu iluminación y eficiencia. Yo quiero ser contigo. Hacerte bien, hacerte mejor cada día, porque ahí está la vida, en el suceder de los días.








Let me be the one that shines with you.