No hay nada tan escalofriante como la vida misma.
Lejos de tratarse de un pretencioso discurso arcaico que pretenda desmitificar las cuestiones básicas pero enigmáticas de los algoritmos de la vida, busco en esta ocasión, con ayuda del acontecer diario, explicar los detalles pequeños que en conjunto proporcionan una descripción semidetallada del propósito de existir.
1. Nadie te debe nada. Es decir, tu vida es tu vida y, si bien es admisible una actitud petulante, tampoco es útil apegarse a la creeencia de que por el hecho de estar vivo, el universo, Dios o el mundo han de ver al inidividuo en cuestión como un saldo en contra al que hay cubrir. La vida es cortesía de los progenitores y el patrocinio normalmente expira al año 18 (años más, años menos según cada caso) pero, salvo los casos donde los acuerdos estén respaldados por un documento firmado (y en situaciones más escarbrosas aún y con el documento firmado), no existen las deudas.
Alguna vez me encontré con el concepto de "Banco de Favores", que puede describirse como una alternativa al Karma. Sí, en efecto, sucede. Haces algo que facilite las cosas para el prógimo en una situación complicada y se queda el registro de tal acto en la memoria del Universo, que eventualmente hará efectivo el retorno del favor en una dimensión similar y en las condiciones en las cuales el sujeto en cuestión sea beneficiado. Aún y con esto, es dificil de garantizar el retorno.
2. Te tienes a tí. Como seres humanos, somos seres sociales. Sin embargo, recomiendo no justificar la inoperancia autónoma bajo este concepto. Cada ser humano es autosuficiente. Bien puede solventarse a sí mismo sin mayor inconveniente. Cualquier necesidad puede ser cubierta de manera independiente. Mi experiencia sugiere que si existe la opción de hacer una apuesta donde las alternativas son uno mismo y otra persona, lo conveniente sería hacerla por sí mismo. Es un acto de amor propio. Si se da el caso de que la otra persona pueda recibir algún incentivo una vez que la autodemanda ha sido cumplida y es deseo y voluntad invertir en la otra persona, podría hacerse con la plena conciencia de que dicha apuesta es a FONDO PERDIDO, porque, si volvemos al punto uno: nadie te debe nada. Personalmente creo que la romántica idea de dar sin esperar nada a cambio, la mayoría de las veces no es genuina. De ahí se derivan muchas situaciones sumamente incómodas. Para librarse de este perturbador escenario prescribo altas dosis de Honestidad Brutal para si mismo. Cuanto más frecuente, mejor. Si la honestidad no empieza con uno mismo, difícilmente se podrá ser honesto con alguien más. Verdaderamente es muy complejo vivir una vida fuera da la honestidad.
3. Expresarse es tan importante como respirar. Y esto no significa que para expresarse se necesite ser escuchado. Una expresión no necesita destinatario. Las conversaciones consigo mismo, por irónico que parezca, son una de las más saludables actividades que el ser humano puede practicar. Se trata de drenarse, que el pensamiento fluya. El pensamiento y las ideas las equiparo con el agua de la lluvia que azota a la ciudad: pega en los techos de las construcciones y va buscando su cause, busca fluir. En algunas ocasiones su flujo toma tintes violentos y destruye los obstáculos que le pretenden impedir fluir. En los casos donde por alguna situación el agua se estanca, las consecuencias son tácitamente increíbles: algo que no tiene olor toma uno que con el tiempo se hace más desagradable y en su naturaleza de promover la vida, normalmente gesta vida para entes no tan gratos para los seres humanos. Los pensamientos y las ideas funcionan de la misma manera: si no fluyen, se pueden pudrir.
4. Lo importante para ti, es importante para ti. Es ingenuo pretender que por el hecho de que los asuntos importantes de cada uno lo sean para el resto de las personas, inclusive las cercanas. Tus prioridades son tuyas, si en algún momentos dichas prioridaes son empatizadas por alguien más, entonces, la magia sucede. Encárgate de tus asuntos como si solo tú pudieras resolverlos. Normalmente así es.
Las carencias que cualquier persona pueda tener, son las suertes que la vida le pone a practicar. Nadie le debe a nadie, conservarlo en mente todo el tiempo. Con este pensamiento claro, muchas cosas se resuelven. Cada quien hace lo que hace por que puede, por que quiere y por que (conciente o inconcientemente) le funciona, para algo le funciona. Es cuestión de cada persona determinar si dicho funcionamiento abona o no a su propósito.
"Tome una carta, puede quedarsela, aún me quedan 51 más"
G. Marx