Me canse de fallar en el momento clave, de perderme la gloria, de terminar arrodillado llorándole a lo que pudo haber sido. Yo ya estaba cansado y listo y preparado, para todos los pecados.
Esta existencia solitaria y peligrosa me condenaba a escribir el fracaso en una canción. Aprendiendo a robar desde aquel junio que me robaron, intentando curarme solo para poder seguir pero llegando a la inmensidad, sintiéndome vivo.
“Deja, sigamos remontando vuelo”

