Es imposible no encontrarse con uno mismo en Houston. Ese rincón que pretende extorsionar al visitante con su cercanía al ombligo de la luna que lo hace sentir casi como en casa, pero más elegante, menos precario, más atractivo, más seductor y justo cuando empiezas a propagar la confianza: Boom! bofetada de realidad. Cual Real Madrid jugando fases finales de Champions, te da lugar y espacio para, cerca del final, aniquilarte breve y eficazmente. Son este tipo de eventos los que me sugieren vivir con la premura de completar todo pero a la vez, dar lugar para escucharse a si mismo. Aquí viene lo complicado, ¿Cómo te das tu espacio sin solaparte la mediocridad? interesante destreza a desarrollar.
De cualquier manera, aprovecho este breve pero profundo momento para agradecerte el tiempo. Este momento que se ha prolongado por meses donde me he descubierto en ti, me ha enriquecido el alma en proporciones de las cuales no había tenido registro quizá nunca. Ni sencillo ni fácil pero sí bastante práctico. Cuidarte y que me cuides ha sido una experiencia más que cósmica y sobrenatural (que nunca está demás calificarla como tal por que lo son en mi sentir) ha sido humana. Humana en la forma en la que le ponemos gambeta al hastío de la rutina. Humana al reconocer la pifias y querer sortearlas. Humana hasta los huesos en los desatinos y rectificaciones a los mismos. Humana en la perpetua búsqueda de la optimización, de ir al siguiente nivel con altas dosis de perseverancia.
Un "Te Amo" siempre es bienvenido cuando es honesto, cuando sale por la boca porque viene hirviendo desde el corazón. Acá nos hemos topado con un montón de escenarios que nos han dejado al borde de la derrota por knock out, pero "no escucho y sigo".
Con mucha seguridad estoy convencido de que este pacto venía de varias vidas previas. Reconocernos en este plano lleno de lodo y sangre no me parece que sea un encuentro fortuito y sin preludios elaborados.
Estoy muy feliz de que hayamos sido fieles al pacto de encontrarnos por al menos un ratito aqui también y escabullirnos a jugar a las escondidas y comer chocolate a puños y hacer el ridículo juntos en cada oprtunidad.
Pensé en esperarte en abril sin decirte nada como otra forma de decirte que te quiero y aunque no haya resultado y me dejaras solo de nuevo. Pero, ¿qué tengo que reclamarte? Si ya vengo jugando varias vidas a esto de perseguirte y que te me esfumes cuando justo estoy cerca de alcanzarte.
Igual aquí me quedo en febrero, con el vestido, con el florero, con la ceniza, con el sombrero.

