miércoles, 21 de octubre de 2020

La Historia [surreal] de La Niña Hippie y el Soñador Norteño.

Había una vez un soñador que llegó del norte a unas tierras que ya le habían dejado buenos recuerdos años antes. Llegó con miedos. Pero los miedos no le impidieron echarse a andar por el camino. De la mano una mujer valiente, encaró y desafió a un grupo de personas que él también se encargó de reclutar para mostrarles que una realidad distinta existía y que estaba más a la mano de lo que creían. El soñador se encontró con una niña hippie con quien se identificó de inmediato y empezaron las conversaciones que pronto se volvieron interminables sin importar los más de 800Km de distancia, los horarios laborales invertidos y el contexto tan extraño del soñador. Pasaron días y semanas y al soñador le tocó hacerse del rol de ángel y abogado de la versión del futuro no solo de la niña hippie, si no de otras dos almas más. No fue fácil para él soñador jugar a ser salvador y puente entre la niña hippie y su visión con el enamoramiento metido entre los sueños. Un día sin más, la niña hippie le presentó al soñador una banda madrileña de sonido extraño y a la mitad del festival en el infinito parque, se entrelazaron más que sus manos, los labios de ambos. Entonces los milagros ocurrieron: pasaron días y a pesar de que ambos eran auténticos y la conexión fue superlativa, como todo aquello que se hace al margen de la ley, terminó en tragedia. Una despedida obligada por el proceso mismo, retiró al soñador de su entonces niña hippie. Cuando a un soñador se le acaba el sueño que está viviendo le pasa lo mismo que al que se le acaba el tiempo para contestar un examen. Para el soñador de esta historia, las consecuencias fueron desgarradoras al grado de no aparecerse sino hasta bien entrada la hora de responder por las almas que le habían sido encomendadas. Fiel a su estilo, el soñador respondió con creces y de sobra. Le heredó a su niña hippie un título que él años antes había conseguido. El problema de los soñadores es que aunque vayan perdiendo por goleada no se dan por vencidos y a pesar de que saben que ya no tienen oportunidad, juegan por el placer de dejar en su próxima jugada la mejor pincelada que el mundo haya visto. El soñador hizo exactamente eso: se metió en un taxi con un rumbo que no conocía pero que el destino lo sabía de memoria. No supo cómo, pero se encontró a su niña hippie y quizá por última vez: la llevo a tomar café a su lugar favorito donde el café fue lo de menos, pasar las últimas horas en su ciudad adoptiva del país era lo importante, pero contemplar a su niña hippie por última vez lo era más. La acompañó tanto como pudo, la llevó hasta su casa, un lugar recóndito en un barrio nuevo y con ella terminó de trapear el piso de su propia casa. El soñador en ese momento fue tan feliz que decidió tatuarse ese momento en el alma junto con la primera comida que compartieron en algún bar de la ciudad, donde la niña hippie pidió una bohemia oscura para sentar el precedente de que era una niña brava. La vida de los soñadores va de sueño en sueño, de tragedia en tragedia, de experiencia en experiencia. A este soñador siempre le costaron mucho los finales, por eso simplemente desaparecía sin decir más. Pasaron los meses y a vuelta de año se hizo presente con algunas flores, al año siguiente también, pero llegó el año en que se sintió y se aceptó fuera de contexto y dejó de insistir sin olvidar a la niña hippie, naturlamente. Hoy el tiempo ha puesto a los protagonistas de esta historia en otro lado. ¿Volverán a verse? Quizá nunca lo sabremos. ¿Se habrán olvidado? Imposible, ambos comparten recuerdos. ¿Serán felices? El soñador sí, al menos cuando recuerda a su niña hippie y fantasea con ella atravesando el arcoíris en medio del espacio sideral montados en la combí que ella conduce, por supuesto.


 

lunes, 31 de agosto de 2020

No Title

 ¿Cuántas horas perdidas en traslados?


Llegar a este 3er nivel me ha traído muchas cosas en mareas tempestivas, violentas y cadenciosas. En la segunda década de la vida puedo concluir que no perdí oportunidad de aprender a la mala tanto como pude. Ahora, como la energía tiene otra dinámica, procuro su uso en el estado más óptimo posible, aunque siempre todo solo es una posibilidad. Se trata de poner las posibilidades a mi favor. 

En alguna parte me espera seguir esperando.

La melancolía, en sí misma, no hace nada, es inofensiva. La nostalgia, por otra parte, también es simple, es como un revolver descargado en el cajón del buró. Lo difícil viene, cuando las dos se aparecen súbitamente en simultaneo y en estado vulnerable. No pasa nada. Igual que todas las demás cosas, también pasarán. Solo pasa que, en ocasiones, también me gustaría sentirme amado. Sucede que soy un tipazo, que la fuerza que le pongo al amor con el que amo, a veces puede llegar a asustar y de vez en cuando me gustaría sorprenderme con algo de esa intensidad que imprimo. Ahora que estoy en el indiferente abandono, estoy navegando en los recuerdos que se fueron acumulando al formarme. Algunos fueron tan espantosos pero, otros en cambio, me sirven para vendarme las lesiones. Se siente muy lindo ser amado. A veces me pregunto si por ahí se habrá quedado la puerta mal cerrada. Llave seguro que ya no tengo, pero hacerle muecas al pasado a ver si se equivoca y por ahí meto el empate y rasguño un repechaje... no sé, todas son simples probabilidades. Pero se trata de ponerlas a favor. "Everybody's got a hungry heart, Lay down your money and you play your part"

Soy digno de vivir en el corazón de alguien. Lo sé porque puedo. Me encantaría volver a Chicago. Creo que cuando mi ciudad me exilie, Chicago me recibirá. Ojalá Manchester también. Ojalá me acompañes. Ojalá me desempolves, ojalá regreses con una canción tan pop, tan chicle, como tu lengua. Tan blanco como cualquier coche. Ojalá pueda ser lo que soy, pero ser mejor contigo. De eso se trata, ¿no? De ser mejores, de hacernos mejores. 


The Hungry Ghost | Historic Houston:



"Show me show me show me..."

domingo, 14 de junio de 2020

Bisquets y Café

Es imposible no encontrarse con uno mismo en Houston. Ese rincón que pretende extorsionar al visitante con su cercanía al ombligo de la luna que lo hace sentir casi como en casa, pero más elegante, menos precario, más atractivo, más seductor y justo cuando empiezas a propagar la confianza: Boom! bofetada de realidad. Cual Real Madrid jugando fases finales de Champions, te da lugar y espacio para, cerca del final, aniquilarte breve y eficazmente. Son este tipo de eventos los que me sugieren vivir con la premura de completar todo pero a la vez, dar lugar para escucharse a si mismo. Aquí viene lo complicado, ¿Cómo te das tu espacio sin solaparte la mediocridad? interesante destreza a desarrollar.


De cualquier manera, aprovecho este breve pero profundo momento para agradecerte el tiempo. Este momento que se ha prolongado por meses donde me he descubierto en ti, me ha enriquecido el alma en proporciones de las cuales no había tenido registro quizá nunca. Ni sencillo ni fácil pero sí bastante práctico. Cuidarte y que me cuides ha sido una experiencia más que cósmica y sobrenatural (que nunca está demás calificarla como tal por que lo son en mi sentir) ha sido humana. Humana en la forma en la que le ponemos gambeta al hastío de la rutina. Humana al reconocer la pifias y querer sortearlas. Humana hasta los huesos en los desatinos y rectificaciones a los mismos. Humana en la perpetua búsqueda de la optimización, de ir al siguiente nivel con altas dosis de perseverancia.


Un "Te Amo" siempre es bienvenido cuando es honesto, cuando sale por la boca porque viene hirviendo desde el corazón. Acá nos hemos topado con un montón de escenarios que nos han dejado al borde de la derrota por knock out, pero "no escucho y sigo".


Con mucha seguridad estoy convencido de que este pacto venía de varias vidas previas. Reconocernos en este plano lleno de lodo y sangre no me parece que sea un encuentro fortuito y sin preludios elaborados.


Estoy muy feliz de que hayamos sido fieles al pacto de encontrarnos por al menos un ratito aqui también y escabullirnos a jugar a las escondidas y comer chocolate a puños y hacer el ridículo juntos en cada oprtunidad. 


Pensé en esperarte en abril sin decirte nada como otra forma de decirte que te quiero y aunque no haya resultado y me dejaras solo de nuevo. Pero, ¿qué tengo que reclamarte? Si ya vengo jugando varias vidas a esto de perseguirte y que te me esfumes cuando justo estoy cerca de alcanzarte. 


Igual aquí me quedo en febrero, con el vestido, con el florero, con la ceniza, con el sombrero.





sábado, 29 de febrero de 2020

Carta para leer cuando sientes que te estás hundiendo.

Querido Nene:


A mí no me tienes que explicar nada. Conmigo no tienes que pretender, ni ocultar, ni gambetear el discurso para que me digas lo que es. Yo sé perfectamente donde te duele y no pasa nada. Aquí están mis brazos para que vengas a acurrucarte y te quiebres. Deja que pase todo, acá estás seguro. Yo te protejo. Yo sé cuanto te cuesta pasar el tiro y lo asfixiado que te estás sintiendo en este momento. Ven aquí. Tranquilo conmigo.

Quizás tampoco yo sabré lo que te pasa, pero voy a estar para ti. Seguramente seré yo el único que te pueda sacar del hoyo y lo haremos juntos, porque te quiero más que a nadie, más que a nada. Iremos de a poquito hacia arriba, te llevaré de la mano, sin prisas, a tu ritmo. Con cuidado porque se cuida lo que se quiere, como ya te había dicho.

El miedo es normal, pero no nos va a detener. El mismo miedo nos hará valientes, solo hace falta confiar. Confiar y trabajar. 

Amor, tienes todo el oro de mi tiempo y la ternura que le queda a mi corazón. Es tuyo y es para ti. Sé tú, yo no te juzgo y todo lo que quieras para ti, yo también lo quiero para ti porque te amo y tu deseo es el mío. Yo amo lo que tú amas y yo sueño con lo que tú sueñas y yo quiero lo que tú quieres porque este es el único amor incondicional que vas a tener, el mío. El único genuino. Aquí no hay trucos ni para siempres con caducidad. Porque tú me tienes desde antes de que fuéramos realidad.

Es mentira que no pasa nada. Claro que pasa, y pasa todo y en esta que se parece mucho a las peores, también estoy contigo, como en todas las anteriores. 

Puede notarse obvio, pero nunca está de más recordarte nuevamente que eres mi todo.


Con Mucho Amor,


Tú.