Cuando hay que ser valiente se le entra a la vida sin miramientos ni consideraciones. Estas veces que me reclama algo por dentro que es tiempo de venir a las palabras frecuentemente me resisto, le saco la vuelta pero, al cabo de ciertas tantas cedo y me suelto.
¿De que hablar con quien siempre hablas? La conversación interna, que es infinita me mantiene entretenido pero urge la reflexión para llegar a conclusiones. A veces siento que ya sentí todo pero con eso no es suficiente. Ahora, por ejemplo, me cuestiono todo o casi todo. Es decir, lo que sea cuestionable. Todo esto para, finalmente, terminar de construir a este que soy que todo el tiempo esta cambiando. Por momentos siento que nada tiene mi atención o qué se yo.
La verdad es que, aunque me la paso genial estando solo y estoy construyendo la vida de mis sueños y voy con toda su madre, me gustaría invitar a alguien a completarla. Pero alguien que me guste de verdad. Y alguien a quien yo le guste. No hay más magia que aquella donde todo en el par es recíproco, es de ida y vuelta, vicevérsico pues, mutuo. Ella me gusta, me llama la atención, no de ayer ni de antier ni de hace semanas. De hace meses. Tengo tanto miedo de que las cosas salgan mal si me acerco pero siento que le tengo mucho más miedo a que las cosas salgan bien y por eso mejor ni lo intento, pero si me muero de ganas de asaltarla con un "¡hola! ¿si hay agua fría?". Hasta parece mandatorio revisar su cuenta y ver si ganó o perdió seguidores y como maldito espectador me quedo sin hacer nada. Te lo digo que es como me la imagine, no, no es cierto. Al menos físicamente es mucho mejor: flaca, cabello rubio... Como ruego por la suerte de encontrarla alguna vez...

