Me gustan los desafíos. Me gusta pensar, retarme y resolver el acertijo. Reconocerme al final del reto como algo más grande que el problema enfrentado, me refresca el espíritu y me alienta a seguir.
"No me tengas piedad, porque soy de verdad y me puedo hacer mal"
A ver, no vengo en un estado de desesperación. Acá no se va ningún tren. Yo soy el dueño de los trenes y yo decido a que hora sale cual. El que no perdona es el tiempo. ¿Tu lo viste? Ya lo viste. La piel ya no cicatriza a la misma velocidad y empiezan a brotar sobre ella cosas inesperadas y otras indeseables. A mi no me importa mucho el cabello, pero no sé a ti que tanto te agraden los alopécicos. La verdad sí me gustaría conservarme de manera natural, lo más presentable posible en caso de que se requiera una foto importante en el futuro. No es vanidad, pero como quiero lo mejor, estoy dispuesto a dar lo mejor, empezando por mi.
"¿Es que tu no te das cuenta? Tu mirada inocente no me engaña. No me extraña que seas así y te quedes conmigo otra vez."
En esta ocasión no te voy a vender nada. Ni te voy a dar nada ni nada, ni te voy a poner ninguna cortesía. La única oferta que le venimos manejando en esta campaña es la de la oportunidad de crear y construir. No son las cosas, si no lo que representan. Entonces no quiero darte nada. No quiero que me des nada. Quiero hacer equipo con alguien. Alguien a quien admirarle y a quien aspirar a convertirme. Que me haga secretar dopamina. No me obsesiono con alguien en específico. Quiero "alguien que..." No alguien en particular.
Con todo esto en mente y con la presión exorcizada, me veo en la posición de preguntarte si te espero. Es que yo hablo con las manos y el silencio nunca ha sido mi idioma, por lo que solo te pido no te quedes callada. Me queda claro, la ventana está cerrada y estoy dispuesto a acabarme las piedritas. No sé cuantas queden ni voy a buscar cuantificar. Se pueden terminar o puedes abrir la ventana. Otra posibilidad es que termine por estrellar el cristal pero te diste cuenta que estoy midiendo mis fuerzas. Aparte, las piedritas son muy chiquitas y más caos no quiero causar.
"Si me dices que sí, bajo al ruedo por ti a matar, a matar a la res."

