martes, 26 de marzo de 2024

César Ranchero

"A ver, mira, primero contigo:"


No, no es nada del otro mundo. En serio, no me pasa nada. Simplemente que ya de ti busco la misma nada. Ni un aplauso, ni una mirada. Así, tu distancia es lo mejor que puedes darme, te lo aseguro y agradezco. ¿Para qué quiero tenerte cerca si definitivamente no estás sumando? Das únicamente lo que te queda cómodo y a la mano para luego arrebatarlo todo en un arranque de ira y furia.


De verdad te agradezco lo que tuviste la bondad de compartirme: absolutamente todo sumó, aunque no lo creas. La mejor de las lecciones que me llegaron cortesía tuya, fue la resiliencia. Aprendí que quien jura amarte puede dejarte al borde del desangre por un acto de amor casi inexplicable y en contra de mi propia voluntad. De esto aprendí a escuchar las acciones, ellas son las que hablan la verdad.


Me enseñaste que la mayoría de las cosas se aprenden por mi cuenta y que al inicio de todo no estaba tan equivocado en como pensaba. Otra lección maravillosa es que el mejor abrazo que puedo darme es el que yo mismo me regalo. Cuando nadie me puso primero, era mi turno de ponerme primero y cuando empecé a hacerlo, entonces nada fue igual. Ningún otro reconocimiento será mayor al que yo puedo darme y prefiero no darle nada a alguien que quiero, sino compartirme con ellos. Nunca se trata de dar, siempre se trata de compartir, por que nadie da lo que no tiene, solo comparte lo que tiene y al darlo se multiplica. 





jueves, 7 de marzo de 2024

Subastar La Historia

 No lo niego, la mayoría de las noches me espera una emboscada de melancolía al entrar a la habitación. ¿Qué le voy a hacer? Desde hace meses ya estaba consciente de lo flemática que es el alma por temporadas. Existe esta borra de vacío que ata las manos cada que llego, abro la puerta justo después de confirmar que regresé igual como me fui por la mañana, solo que más viejo.


¿A qué saben los consuelos apagados?


No es que me me quiera mantener abstraido con las mismas cosas una y otra vez, solo que siento que, aunque ya no quiera seguir bebiendo del mismo té, es lo que está a la mano. Pero nada vale seguir siendo el mismo.


El otro día hablabá con J y le decía lo complicado que puede ser compararse con el pasado. Hacer las pases con lo que fuiste o eras y dejar ir es un gran paso de aceptación y amor propio. No eres el mismo de ayer, para nada. Nunca eres el mismo. Querer volver 10 años atrás a echarte en cara por lo que hiciste con lo que sabías es muy cómodo con la ventaja del presente y solo da espacio a seguir con el tormento de pretender mejorar algo que ya no se puede modificar. Eso que fue, era lo mejor que podía haber pasado. Ya está. No puedes elegir el camino que transitaste pero sí puedes elegir el camino que vas a transitar. 


Con el pasado solo se puede espejear, se puede leer alguna vez para recordar. Quedarse atrapado intentando cambiarlo solo es perder el tiempo, es entrar a un bucle estéril.


Y yo te podré amar mucho, pero no puedo amarte más de lo que tu te amas a ti.