"A ver, mira, primero contigo:"
No, no es nada del otro mundo. En serio, no me pasa nada. Simplemente que ya de ti busco la misma nada. Ni un aplauso, ni una mirada. Así, tu distancia es lo mejor que puedes darme, te lo aseguro y agradezco. ¿Para qué quiero tenerte cerca si definitivamente no estás sumando? Das únicamente lo que te queda cómodo y a la mano para luego arrebatarlo todo en un arranque de ira y furia.
De verdad te agradezco lo que tuviste la bondad de compartirme: absolutamente todo sumó, aunque no lo creas. La mejor de las lecciones que me llegaron cortesía tuya, fue la resiliencia. Aprendí que quien jura amarte puede dejarte al borde del desangre por un acto de amor casi inexplicable y en contra de mi propia voluntad. De esto aprendí a escuchar las acciones, ellas son las que hablan la verdad.
Me enseñaste que la mayoría de las cosas se aprenden por mi cuenta y que al inicio de todo no estaba tan equivocado en como pensaba. Otra lección maravillosa es que el mejor abrazo que puedo darme es el que yo mismo me regalo. Cuando nadie me puso primero, era mi turno de ponerme primero y cuando empecé a hacerlo, entonces nada fue igual. Ningún otro reconocimiento será mayor al que yo puedo darme y prefiero no darle nada a alguien que quiero, sino compartirme con ellos. Nunca se trata de dar, siempre se trata de compartir, por que nadie da lo que no tiene, solo comparte lo que tiene y al darlo se multiplica.


