lunes, 13 de julio de 2026

Good Morning Monday!

Este escrito bien pudiera ser la confirmación o la noticia. Sea como fuere, para este momento la temperatura de mi cuerpo físico ya está entrando en el algor mortis.

El descanso permanente era una inquietud que después se convirtió en una atracción y bueno... ahora estamos aquí. Se cumplió.

De todas formas y aunque nadie lo haya pedido, aca una especie de sumario al respecto.


Abiertamente más de una vez lo he mencionado. La experiencia humana no es algo que recomiende. Por algún propósito vinimos a este plano y entre más traté de descubrir a qué, más confundido terminaba. En general, me parece sumamente complejo. Las condiciones actuales de la humanidad al momento de retirarme me generan repulsión, asco y tristeza. En general, desperdicio. Una experiencia de desperdicio, de abuso, de desproposión. Creí que podríamos ser seres que aprovecharan mucho más el espacio, pero lo encasillamos al tiempo y se vuelve profundamente triste y vacío el acontecer diario. Al escribir esto, me duele, me duelo, me duelo todo. Lloro ya no de miedo ni de terror sino de desangelo, de asimilar que el sabor que me queda al final del recorrido es de completo descontento. Todo se reduce al tiempo y todo el mundo cambia tiempo por dinero todo el tiempo. 

Un tanto rescatable la experiencia de ser padre. Es el acto creador de mayor energía y que deja completamente en claro que la creación de un otro igual a nosotros solo se logra en la unión. 

El dolor de tristeza es quizás el más profundo que me acompañó por mucho tiempo. Al inicio, en la primera década, fue quizás la ira la que me superaba. Pero de ahí en más, casi todo fue abonando a una cuenta de dolor y tristeza que siempre quise gambetear, pero al final solo se fue acumulando.

Más allá de lo que aparenté, nunca supe ser lo que debía ser porque nunca supe qué debía ser. Si alguna vez entregaron un instructivo para la supervivencia en el plano humano, nunca me enteré y ando apenas tentando el camino desde los últimos 35 años. Dios no se anda con miramiento a la hora de descadenar tempestades. Pregúntale a Noé. 


No hay comentarios:

Publicar un comentario