Volver a casa era un ritual de devoción casi mística. Caminar y abrazarte durante la primer calle; enroscar mi mano izquierda en tu derecha durante la segunda y subir corriendo hasta la esquina para adentrarnos en la casa. Llegábamos y el sillón nos aguardaba en su quietud para que me acariciaras los cabellos e imagináramos nuestras nunca posibles vacaciones en la playa o en Europa, charlábamos tanto y tan apasionadamente que el sueño nos vencía y el primero que despertaba preparaba el café para que el otro despertará con olores del paraíso. Verte dormida era motivo para soñar. Al tener en la mano, cada uno aventaba incógnitas al aire llenas de soberbia e ingratitud que no pretendían encontrar respuesta. Lo curioso es que yo aparentaba entenderlas porque tu las emanabas con tal certeza que fuera real cada comentario. Tuve miedo de seguir sonriendo contigo y entonces un fantasma del futuro vino al presente y colocó una bomba bajo el sillón donde yo te cantaba al oído mientras tu me acariciabas los cabellos y una noche mientras veiamos Doctor House y cenábamos estrellas con mantequilla explotó y te mandó a menos cuarenta años luz y a mí me dejó orbitando en mi propio eje y al detenerme quedé orientado a la dirección equivocada...
January 13th, 2006. Today I skipped work and took the
train out to Montauk.

ojala lo entendiera mejor
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