domingo, 20 de julio de 2014

Silly Perfection

Tan inútil como una colección de sellos duplicados. Esa es la perfección, innecesaria,  malsana y absurda. ¿De qué te sirve demostrar que no hay error? En teoría, la perfección debe ser la ausencia de error, entonces sería una deidad. Pero, ¿de dónde viene la perfección? ¿Se consigue? Es absurdo perseguirla, es imposible alcanzarla... La perfección, sinónimo de utopía ve por debajo del hombro a los demás, es hiriente y cortante, filosa y ardiente, pero sobre todo: vacía. Ser perfecto por decreto, es un castigo, un yugo aferrado o un blackberry atado al tobillo derecho. Ser perfecto por capricho es un reclamo, una tortura permanentemente incipiente y perpetua.

"Lo que en realidad importa es no renunciar jamás." No se trata de llenarse la vitrinas de títulos, que también es importante, pero falta ver el aprendizaje, la mejora y el aguante. El reclamo es eterno y libre, cualquiera puede exigir, con y sin derecho, la opinión pública, se vuelve crítica destructiva y mortífera. Como casi todo en la vida.

Basta de reclamos! El uso de la autoridad de forma irresponsable crea vicios, como despreciar la intención y pisotearla al más mínimo aviso. No seamos tontos, abramos los ojos y hagamos el abrazo al espíritu. La desconfianza es un acto suicida o un escape que justifique tu desinterés.

¡Fiesta y Baile! ¡Brindo por la victoria, por el empate y por el fracaso!







¡Shut the fuck up!

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