viernes, 20 de octubre de 2017

4th and long.

y, ¿ahora qué pasa eh?

Eran las 14:02, yo estaba esperando algún pretexto poderoso para levantarme de la cama pero ciertamente no me seducía ninguno de los que se asomaban. ¿Será muy temprano para empezar con el whisky? No lo creo, nunca lo he creído. Nunca es temprano.  Llegamos tarde a todos lados. Menos a la muerte. Aunque a veces ella llega con retraso.



¿Sabes algo? Hubo cosas que se quedaron conmigo a pesar de que te fuiste. Esas cosas se hicieron tan mías que, inclusive, ahora en ellas ya no te veo.... ¿Me debería sentir mejor? ¿Es esto algún síntoma?
No lo creo. Por ahora, solo no lo creo.



Se supone que con toda esta avanzada progresista, en estricta teoría, yo debería tener los fundamentos para ser una mejor persona, o profesionista, o profesional, o empleado, o brincacharcos, o tenedor, o al menos un ente productivo que pretenda no echarle a perder la verdura a la señora que viene a la frutería todos los días como a las 11. ¿De verdad que soy todo aquello que mis credenciales argumentan? Antes yo creía que sí, pero ahora resulta que también, pero en menor proporción. ¿O mayor? La verdad es que me confundo con bastante facilidad y, de un tiempo a acá, con mayor frecuencia.





Tengo la miopía estacionada en los 3.5 hace 10 o 15 años, pero tengo tanto miedo de quedarme ciego de a deveras que prefiero ver borroso o con lentes a medio término que arriesgar por un mañana más claro. Que comodo resulta hacerse pendejo. Pensar en esto, hasta me relaja el cuerpo y le acomodo otro besito a la chaparrita que, cada vez, se pone más caliente pero, todavía aguanta. Me laxa que el fisco y su infinita demanda de documentación electrónica ahora necesite también mi declaración de cobardía, inaptitud e incongruencia. Como si no le fuera suficiente obviarme cada fin de mes con una declaración que me restriega en la  cara lo obtuso que soy. Pero ser abstemio tiene sus ventajas y recompensas. O al menos eso aparenta.

O con eso me quiero engañar.



Entonces me dieron las 15:20. Iba media botella de whisky, con miel, con limón. Confundí el tequila con whisky. Me suele suceder cuando la demanda se pone socarrona e inapropiada, No soy yo, es ella. Yo tengo buenos modales y estoy educado. Bien educado. Porque en la escuela me enseñaron a actuar, a fingir, a ser correcto, a memorizar. Pero sigo sin saber sin dormir, sin saber respirar, sin saber ahorrar. La culpa no es mía, es de lo que no aprendí. A olvidarte, por ejemplo.

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