Preferible la alcoba desordenada que no tenerte para raclamarte.
Mucho mejor tararear una vieja tonada que balbusear tu nombre.
Amanece y anochece a los tres cuartos de hora.
Al avanzar voy envejeciendo, con todo lo que implica.
Estas son las remisas
Las migajas que sobran
De un pan mal servido.
Es el retorno
A un lugar al que no regreso
A un tiempo que no recuerdo
A la carcel del momento que libera
Se está ultimando la lista de pendientes para por fin despacharla al basurero
Los últimos semblantes del escaso sentimiento producido por tu abandono.
Tampoco se tiene que hacer el drama, “no puede tener esa dimensión
de peso en tu vida”. En efecto, la vida avanza. El flaco ahora ya no juega al
fuera de juego. El flaco ahora juega de 5 en otra cancha. En otro tiempo, en
otro verso, con otra cadencia.
El sepelio ha terminado, toca cargar el luto despistando a los contrarios.

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