lunes, 3 de octubre de 2022

Steel Heart

Al final me encontré, me descubrí y me acepté como mi mejor activo. Soy lo más valioso que tengo y el único que podrá driblar a cuanta amenaza siga surgiendo en el camino.

Me acepto como soy, con las superlativas virtudes, las innegables alegrías, las desesperantes tristezas y las esporádicas amarguras. Me sé como soy y no me cambio por nada, ni en lo más mínimo. Me gusto, me quiero, me amo. Con los yerros imprevistos y los audaces aciertos. Con los catacúmbicos silencios y los desparvados gritos.

Y este que soy no te lo presumo así no más. Tampoco te lo ofrezco ni te lo oferto en remate. Más bien te lo propongo como la mejor opción para el irremediable exitoso futuro con el que te vas a encontrar si me eliges. Si no me eliges, tu te lo pierdes.

Ya me imagine contigo los 39 posibles futuros: mi favorito es en el que me despiertas con un puñado de besos en la cara susurrándome al oído: “Chocolatín, ya es tiempo de seguir de pie”. Aquí entre mis brazos tendrás la permanente reservación a la suite que los ángeles se codician, la que nadie ocupa y todos se pelean. Mi medio hígado te pertenece. Igual que mi ojo menos miope y el pie más enderezado. Tengo tanto que eficientar en tu vida que tu desidia y tu pereza nos estorba. A ver si vas operando esas caderas con mayor vigor porque nadie sabe cuánto tiempo le queda. Estoy firmando justo ahora una cofradía con tu inconsciente futuro y no es que estemos decidiendo por ti, es que tu alma grita por gloria desde el deseo subconsciente que tu terrenal y mundana existencia se empeña por sabotearse. Pero, vamos flaca! Estás para ganar.

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