jueves, 7 de marzo de 2024

Subastar La Historia

 No lo niego, la mayoría de las noches me espera una emboscada de melancolía al entrar a la habitación. ¿Qué le voy a hacer? Desde hace meses ya estaba consciente de lo flemática que es el alma por temporadas. Existe esta borra de vacío que ata las manos cada que llego, abro la puerta justo después de confirmar que regresé igual como me fui por la mañana, solo que más viejo.


¿A qué saben los consuelos apagados?


No es que me me quiera mantener abstraido con las mismas cosas una y otra vez, solo que siento que, aunque ya no quiera seguir bebiendo del mismo té, es lo que está a la mano. Pero nada vale seguir siendo el mismo.


El otro día hablabá con J y le decía lo complicado que puede ser compararse con el pasado. Hacer las pases con lo que fuiste o eras y dejar ir es un gran paso de aceptación y amor propio. No eres el mismo de ayer, para nada. Nunca eres el mismo. Querer volver 10 años atrás a echarte en cara por lo que hiciste con lo que sabías es muy cómodo con la ventaja del presente y solo da espacio a seguir con el tormento de pretender mejorar algo que ya no se puede modificar. Eso que fue, era lo mejor que podía haber pasado. Ya está. No puedes elegir el camino que transitaste pero sí puedes elegir el camino que vas a transitar. 


Con el pasado solo se puede espejear, se puede leer alguna vez para recordar. Quedarse atrapado intentando cambiarlo solo es perder el tiempo, es entrar a un bucle estéril.


Y yo te podré amar mucho, pero no puedo amarte más de lo que tu te amas a ti.







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